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Menos combustión y más calidad ambiental

17/09/2018

La sesión técnica Calidad del aire de Conama 2018 abordará las alternativas que existen para disminuir algunos de los mayores contaminantes de nuestra era: los producidos por la combustión de combustibles fósiles y la quema de residuos industriales y agrarios

“El fuego y la combustión han sido un hito en el desarrollo de la humanidad. Pero si queremos mejorar la calidad del aire hay que comenzar una nueva era. Esa nueva era pasa por apostar por las energías renovables”. Así de rotundo se muestra Fernando Martín, jefe de la División de Contaminación Atmosférica en CIEMAT (Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas) y miembro del comité técnico que prepara la sesión técnica Calidad del aire (ST-22) del próximo Conama 2018.

El programa del Congreso Nacional del Medio Ambiente se elabora con la participación de expertos de todos los ámbitos, que ayudan a definir los temas y enfoques a tratar. En el caso de la sesión sobre Calidad del Aire, participan profesionales provenientes del ámbito de la investigación, la empresa, la administración y el activismo ambiental, lo que permite ofrecer una visión amplia para abordar la problemática.

Como explica el investigador del CIEMAT, descubrimos el fuego en la Prehistoria y esto cambió nuestra manera de vivir facilitando el progreso de nuestra especie. Durante la revolución industrial, la quema de combustibles fósiles aceleró la producción industrial, pero puso también el pie sobre el acelerador del cambio climático y llenó los paisajes de humos nocivos para la salud. Ahora, esa adicción humana por la combustión de carbón e hidrocarburos, unida a la quema de residuos, ha generado un gran impacto en el medio ambiente. Y no solo afecta al calentamiento global, sino que también incide de forma directa sobre nuestra calidad de vida.

Tal es la problemática que, en enero de 2018, la Comisión Europea dio un ultimátum a nueve países, entre ellos España, para cumplir con los límites de contaminación atmosférica por su afección sobre las personas. Juan García Vicente, miembro de Ecologistas en Acción y participante también en el comité técnico que elabora la sesión de Conama 2018, afirma que este problema es eminentemente urbano, pero que acaba afectando a todo el territorio. “Siempre hacemos la asociación de gran ciudad con lugar de aire contaminado, pero es más que eso. Las ciudades exportan contaminación a otros lugares menos poblados porque la circulación atmosférica mueve los contaminantes. De este modo, las zonas rurales se están viendo afectadas por la contaminación de las ciudades y por la que ellas mismas producen, lo que repercute en la calidad de los ecosistemas y los cultivos”.     

El desafío energético   

¿Qué hacer ante esta situación? Fernando Martín responde a esta pregunta de manera contundente: “La clave para disminuir la contaminación atmosférica es la reducción de la combustión en la producción de energía o en la movilidad”. Los óxidos de nitrógeno y de azufre, las partículas en suspensión, los compuestos orgánicos volátiles (COV) o el ozono troposférico son algunos de los contaminantes dañinos para la salud que podrían ver reducida su presencia si se adoptara un modelo energético más limpio. 

En la sesión técnica sobre Calidad del aire de Conama 2018 se evaluarán posibles medidas de actuación. “Las políticas de mitigación, el abandono del carbón o el fuel para la calefacción y la mejora de la eficiencia de los motores y de los filtros han hecho que la calidad del aire en las ciudades España sea levemente mejor que hace 30 años, sin embargo, tal y como se ha visto, aún queda mucho camino por recorrer. Hay que seguir concienciando e informando a la población y a las administraciones de que este es un problema real”, explica Juan García Vicente.     
        
Tratar la calidad del aire y llevar a cabo una la transición energética y una movilidad más sostenible deben ser las bases para un cambio histórico, en el que así como hicimos con la caverna, dejemos atrás el fuego y la combustión, y nos iniciemos en una nueva etapa energética.