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¿Cómo pueden las empresas ayudar a salvar la biodiversidad?

21/09/2018

El grupo de trabajo Empresas y biodiversidad de Conama 2018 estudia el papel del sector privado en las estrategias internacionales relacionadas con la protección de los recursos biológicos, como las metas de Aichi, la Estrategia de la UE para 2020 y los ODS relacionados con la materia

La pérdida de biodiversidad es uno de los grandes desafíos ambientales a los que nos enfrentamos. La actividad humana está provocando una acelerada pérdida de especies y una degradación de los ecosistemas que debemos contener si no queremos perder un recurso único. La implicación del sector privado es esencial para conseguirlo, por lo que Conama 2018 contará un año más con el Grupo de Trabajo Empresas y Biodiversidad (GT-9).

Rodrigo Fernández Mellado, consultor en medio ambiente especializado en biodiversidad y coordinador del grupo de trabajo de Conama 2018, explica que uno de los objetivos principales es mostrar a las empresas la íntima relación que su actividad tiene con la naturaleza, no solo por los posibles impactos que generan sobre ella, sino también porque dependen de ella para su abastecimiento. “Las empresas y la biodiversidad tienen una relación de dependencia. Conseguir que cuiden el origen de sus recursos protegerá el medio ambiente y asegurará el futuro del tejido empresarial”, afirma Fernández Mellado. 

El grupo de trabajo Empresas y biodiversidad de Conama lleva trabajando desde 2012 en el análisis de los temas de mayor interés para las empresas en el proceso de integración de la biodiversidad en su gestión y modelo de negocio. En Conama 2018 se quiere dar un paso más en este ámbito y se identificará el papel de las empresas en las principales estrategias internacionales relacionadas con la biodiversidad, como las metas de Aichi para 2020 desarrolladas por el Convenio de Diversidad Biológica, la Estrategia de Biodiversidad 2020 de la UE y los Objetivos de Desarrollo Sostenible de la ONU para 2030  que guardan mayor relación con la biodiversidad.

Una de las acciones que se llevarán a cabo para conseguirlo será desarrollar una herramienta gráfica en forma de mapa, en el que se representen qué objetivos son los de mayor interés desde el punto de vista de las empresas participantes, cómo se relacionan unos con otros y su papel en la actividad empresarial que desarrollan. Este trabajo eminentemente práctico servirá para identificar posibles retos y maneras de colaboración en el área ambiental.

“Estas actividades son muy positivas. Cada vez hay más empresarios que incorporan proyectos ecológicos entre sus actividades, especialmente grandes empresas. Por el momento, están mostrando más interés en el concepto de dependencia que en cómo mejorar la biodiversidad, pero seguiremos trabajando en estos conceptos”, afirma Fernández. 

En el caso de las pequeñas y medianas empresas, el avance está siendo más lento. La falta de recursos y, en algunos casos, de formación, impiden que apuesten por alternativas más sostenibles a la hora de ofrecer sus productos y servicios. 

En este sentido, Rodrigo Fernández, señala a la Administración pública como posible motor de impulso para las empresas. “La Administración tiene un papel fundamental como órgano regulador, pero también como dinamizador de proyectos. Es decir, a través de más ayudas, creación de grupos de trabajo o incentivos fiscales puede ayudar a las PYMES a dar el salto que necesitan”, afirma.

El grupo de trabajo pretende también identificar casos prácticos de incorporación de estrategias ambientales en empresas para que puedan ser expuestos a modo de ejemplo en Conama 2018. Esto, unido al mapa final de objetivos y la metodología de trabajo que se ha seguido, dará lugar a una visión completa de las preocupaciones del sector y las posibles estrategias que pueden seguir las empresas para el cumplimiento de los compromisos internacionales para la protección de la biodiversidad.